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La Restauración de los Bosques

Conozca planes y consejos para reparar los ecosistemas arrasados por los últimos mega incendios forestales.

Lamentablemente, febrero de 2023 quedó marcado en rojo vivo para muchos habitantes de la zona centro sur de nuestro país. Es que, durante ese mes, numerosas comunas principalmente de las regiones del Maule, Ñuble, Biobío y La Araucanía sufrieron con los mega incendios forestales que provocaron la muerte de 26 personas, destruyeron más de 1.500 viviendas, y arrasaron con la flora y fauna de amplios territorios.

Frente a ese desolador panorama, a comienzos de abril el Gobierno anunció un plan de reconstrucción con una inversión que supera los 229 mil millones de pesos para implementar 36 medidas divididas en cinco ejes: habitabilidad; apoyo sicosocial; reactivación productiva; infraestructura habilitante; territorio y sustentabilidad.

¿Qué acciones se contemplan para la restauración de los daños ecológicos provocados por los siniestros?, ¿cómo se debiera abordar esta compleja tarea?


Programa de Recuperación


"Durante el periodo comprendido entre el 3 de febrero y el 3 de marzo, entre las regiones del Maule y Los Ríos, se vieron afectadas 228.431,4 hectáreas (ha) de plantaciones forestales, de las cuales el 30,04% de esa superficie corresponde a pequeños(as) y medianos(as) propietarios(as) forestales. Las principales especies afectadas corresponden a especies exóticas, siendo Pinus radiata y Eucaliptus globulus las más representativas. En estas mismas regiones, fueron afectadas 46.834,2 ha de bosque nativo, correspondiendo el 35,73% de esa superficie a pequeños y medianos propietarios forestales. Dentro de los bosques afectados, se encuentran los tipos forestales Roble-Raulí-Coihue, Esclerófilo, Roble-Hualo, Coihue-Raulí-Tepa, Lenga y Siempreverde. Esta información es de carácter parcial, pues la temporada de incendios forestales aún no ha finalizado. Por ello, un diagnóstico más certero de la afectación puede obtenerse una vez que culmine la temporada".

De esa manera, la gerente de Conservación de Ecosistemas Boscosos y Xerofíticos de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), Contanza Troppa, resume parte de los perjuicios causados por los últimos mega incendios.

Agrega que, para abordar la restauración de los ecosistemas afectados, en el contexto del Plan de Reconstrucción para las zonas afectadas, se aprobó un Programa de Recuperación Forestal para la prevención de incendios forestales, el cual dispondrá este año de M$15.000.000 para ejecutar acciones en Ñuble, Biobío y La Araucanía.

El proceso para restaurar las zonas afectadas, por cierto, toma tiempo y considera varias etapas, partiendo por realizar un diagnóstico a través del que se evalúa la superficie dañada por el incendio, "diferenciándola por severidad de daño y tipo de vegetación afectada, entre otros atributos. Además, es sumamente importante contemplar la accesibilidad y la topografía de los lugares a intervenir. Teniendo claros estos aspectos, es posible crear una imagen preliminar de áreas potenciales para efectuar acciones de restauración, dando comienzo a la etapa de preparación y mitigación", indica la especialista.

En esa segunda fase se realizan intervenciones focalizadas en despejar las áreas identificadas para restauración. "Esto considera la remoción de material de desecho, raspado de capa impermeable de suelo quemado en zonas de plantación, corta y trozado de árboles quemados que estén muertos, podas a aquellos árboles que tengan capacidad de rebrotar y la organización de desechos generados por el incendio. Durante esta etapa también se desarrollarán acciones de protección para disminuir el riesgo de incendio forestal a través de la construcción de cortafuegos preventivos, cortacombustible y fajas libres de vegetación, según sea el caso", detalla. Añade que en esta fase también se colectará material vegetal para su viverización y posterior propagación y uso en la restauración.

La siguiente etapa corresponde a la ejecución, en la cual se implementarán obras de conservación de suelos (OCAS), "cuyo principal objetivo es mejorar la infiltración, reducir la escorrentía y disminuir la pérdida de suelo como consecuencia de la pérdida de vegetación. Asimismo, se realizarán zonas de exclusión donde sea factible implementar un cerco. Toda acción de reforestación o revegetación se realizará en la temporada de invierno y parte de la temporada de primavera", explica Contanza Troppa.

Agrega que la última fase está destinada a la mantención, respecto de lo cual señala: "En los años posteriores, se espera contar con financiamiento para continuar con la ejecución de actividades de recuperación iniciadas durante al año 2023, especialmente contemplando el replante de individuos que no lograron sobrevivir la temporada, mantención de OCAS y otras acciones silviculturales que sean necesarias de aplicar para favorecer el desarrollo de los bosques".


Recuperación de Suelos


Claudia Rojas es investigadora del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES), y como Doctora en Ciencia del Suelo y Biogeoquímica ha desarrollado investigaciones para entender la contribución de la diversidad microbiana edáfica a la dinámica del carbono en ecosistemas terrestres, la resiliencia y restauración de bosques y sitios contaminados de zonas mediterráneas, y a la adaptación de agroecosistemas a los impactos del cambio climático.


A partir de su conocimiento y experiencia, pone énfasis en los impactos de los incendios forestales sobre los suelos y señala algunas recomendaciones para iniciar la restauración de las zonas afectadas.


Así, expone: "Los incendios al comprometer la vegetación afectan la cubierta vegetal que ocurre en los suelos. Al ausentarse esa cubierta y acercarnos al otoño e invierno, donde aumentan las precipitaciones, crece el riesgo de ocurrencia de procesos de erosión de suelos. Esta pérdida de suelo compromete iniciativas de restauración pasiva ya que junto con el suelo se pierden sus nutrientes, los organismos del suelo y el banco de semillas, todos elementos importantes en procesos de sucesión ecológica".


Sobre este escenario, es fundamental cubrir los suelos luego de la ocurrencia de incendios, "lo que se puede hacer con los mismos restos de vegetación que pueden ser chipeados y dispuestos sobre el suelo en períodos de lluvia, también se pueden usar restos de paja de cereal y enmiendas orgánicas como el compost. Particularmente este último, además de cubrir el suelo, entrega nutrientes y organismos microscópicos que ayudan a la recuperación de la vegetación", acota.


La académica de la Universidad de O'Higgins comenta también que los procesos de restauración de ecosistemas de bosque siniestrados demoran un tiempo que depende mucho del clima (precipitación y temperatura, principalmente) de la zona afectada, de las características propias del sitio y del incendio registrado.


Claudia Rojas también advierte que la recuperación de un bosque incendiado no solo implica recuperar la vegetación dañada –lo que usualmente se hace con prácticas de plantación de especies propias del lugar–, sino también los procesos ecológicos que allí ocurren, un aspecto que no es simple medir. "Un ejemplo que tenemos en nuestro equipo de trabajo en el laboratorio de ecología microbiana y biogeoquímica de suelos del Instituto de Ciencias Agroalimentarias y Animales de la Universidad de O'Higgins, en bosques de tipo esclerófilo de la zona central de Chile, donde se ha estudiado el componente biótico de los suelos, ha demostrado que la microbiota de los suelos afectados, luego de tres años de ocurrido los incendios aún son muy distintos a los suelos bajo bosque no incendiado. También hemos visto que la respiración de suelo aún se mantiene muy por sobre los suelos no afectados, sin embargo, otros atributos relacionados con el uso de distintas fuentes de carbono parecen recuperarse parcialmente durante este tiempo. Literatura internacional sobre los efectos de los incendios en bosque de tipo Mediterráneo indica que una recuperación parcial podría observarse por sobre los diez años", detalla.


Criterios y Recomendaciones


Contanza Troppa comenta que los recursos que dispondrá CONAF se distribuirán para recuperar bosques nativos y plantaciones forestales de pequeña propiedad forestal que se acojan a la nueva norma de manejo para la corta de plantaciones forestales afectadas por incendios y reforestación multipropósito. "Esta norma tiene por objeto el aprovechamiento temprano de la madera proveniente de plantaciones forestales afectadas por los incendios producidos en el país, la cual es de fácil aplicación, orientando al propietario o propietaria en agilizar el proceso de recuperación de sus plantaciones con un enfoque multipropósito, además de establecer prescripciones técnicas y medidas de protección ambientales. Esta nueva norma se ajusta a la nueva misión y objetivos estratégicos de la institución, y será gratuita para pequeñas y pequeños propietarios forestales", comenta.


La reforestación multipropósito apunta a que el o la propietaria opte por una o más alternativas que contribuyan a afrontar el cambio climático y a reconstruir territorios resilientes, "cumpliendo objetivos complementarios como la protección del suelo, mejora de la regulación hídrica, producción de bienes madereros y no madereros, disminución en la severidad y extensión de los incendios forestales y otras catástrofes, la conservación de la biodiversidad, la prestación de servicios socioculturales, entre otros. Es decir, no se orienta a establecer monocultivos forestales".


En ese marco, la especialista entrega algunas recomendaciones técnicas para quienes pretenden iniciar procesos de restauración con especies de flora nativas, indicando que es clave que se hagan de manera rigurosa y siguiendo las etapas correspondientes sin apresurarse. "Muchas veces hemos apreciado que, con la mejor intención de ayudar, personas y organizaciones realizan acciones de reforestación en épocas no adecuadas, lo que puede incidir en la sobrevivencia de las plantas. En este sentido, lo primero es preparar el sitio para facilitar la restauración. Luego, en estos casos siempre hay que implementar obras de conservación de suelos, ya que de esta forma se puede reducir la erosión en la temporada de lluvias por falta de cobertura vegetacional. En cualquier situación, las oficinas de CONAF están abiertas para responder a estas consultas, y si es factible, acompañar a propietarias y propietarios en el proceso de restauración", plantea.


Por su parte, Claudia Rojas, hace hincapié en prevenir nuevos incendios y acondicionar bien los suelos: "Lo más importante dentro de acciones de restauración es la prevención de la ocurrencia de incendios. Esta prevención pasa por manejo del combustible disponible en el bosque, a través de la remoción del exceso de materia seca, siempre cuidando de dejar una cubierta que proteja al suelo. La prevención también puede pasar por el diseño de paisajes heterogéneos que prevengan la propagación del fuego. Una vez ocurrido el incendio, es importante apoyar con acciones prácticas, de fácil aplicación en terreno y de bajo costo. La vegetación con especies propias del lugar, que provengan de viveros establecidos, que apunten a una buena calidad de la planta (y por ende su sobrevivencia en campo), además de preparar el suelo para un buen crecimiento de la planta es fundamental. El uso de enmiendas orgánicas de fácil acceso como compost, incluso estiércol animal con un manejo adecuado, pueden fomentar no solo el crecimiento de la vegetación arbórea, sino que también herbácea y la presencia de organismos que en el suelo vuelven a activar ciclos de nutrientes".


Plantaciones Forestales


En el caso de las empresas forestales, ¿qué criterios técnicos debieran tener en cuenta para desarrollar sus planes de reforestación en zonas quemadas y prevenir la ocurrencia de nuevos incendios?


Contanza Troppa responde: "Producto de esta emergencia, CONAF elaboró una nueva norma de manejo para la corta de plantaciones forestales afectadas por incendios y reforestación multipropósito. Si bien esta norma no es obligatoria, sí contempla sugerencias que las propietarias y los propietarios pueden adherir. Por ejemplo, independiente del origen de las especies utilizadas en la reforestación (nativas o exóticas), la densidad se debe definir contemplando los objetivos que se establezcan para la plantación, la diversidad de especies, la reducción de riesgo a incendios forestales y escasez hídrica. Se recomienda utilizar menores densidades para reducir el riesgo de propagación de incendios forestales, de ataque de agentes patógenos y disminuir la competencia por agua entre especies y otras actividades productivas. Es decir, que la reforestación se realice contemplando lo que señala el principio de enfoque ecosistémico y la definición de adaptación al cambio climático, de los artículos 2º y 3º de la Ley Nº 21.455 Marco de Cambio Climático, así como los instrumentos de gestión, como las Contribuciones Nacionalmente Determinadas del país".


La gerente de Conservación de Ecosistemas Boscosos y Xerofíticos de la CONAF también suma recomendaciones asociadas a la silvicultura preventiva, como son el establecimiento de fajas cortafuegos o libres de vegetación y fajas cortacombustibles, que permitan un manejo adecuado del riesgo frente a futuros incendios forestales, con miras a resguardar a la población, la biodiversidad y el propio patrimonio forestal.


Añade que estos aspectos serán considerados en la nueva Ley de Fomento a la Forestación, que pretende llevar a cabo la actual administración de CONAF.

Fuente Induambiente

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