Aterrizaje en el Desierto Florido: Por qué no se investigó a Eugenio Ponce Lerou y “los galácticos”


13 avionetas aterrizaron en el Desierto Florido, en 2017, causando la indignación de la opinión pública. Se trató de un grupo llamado “los galácticos”, que incluía al actual presidente del directorio de Soquimich Comercial, Eugenio Ponce Lerou. A pesar de las denuncias, la Fiscalía no pudo iniciar una investigación. El Desconcierto revela por primera vez las razones detrás de esta decisión, a pocas semanas del anuncio del gobierno sobre la creación del Parque Nacional Desierto Florido.

Cada una de las avionetas dejó surcos profundos en los planchones de vegetación violeta en el Desierto Florido. Fueron 13 aeronaves que aterrizaron en medio de las flores en la Región de Atacama, en una zona ubicada entre las ciudades de Vallenar y Copiapó.

Bajo el sol, los pilotos se bajaron de las máquinas y se fotografiaron mientras hacían lo que parecía ser un picnic. En la actividad, las pisadas de los tripulantes y las ruedas de las aeronaves destruyeron un gran número de flores. Luego subieron a los aviones y despegaron para seguir rumbo a Caldera.

A los pocos días de lo sucedido ese mes de septiembre de 2017, en las redes sociales los usuarios compartieron fotografías y videos de los aviones. Luego vino la reacción de la prensa y las autoridades, siempre con tonos de indignación por el daño a este especial fenómeno natural.

Hasta que el diario La Segunda dio con los pilotos, a los que identificó como “los galácticos”, un grupo de empresarios aficionados a la aviación que incluía al ex presidente del directorio de SQM, Eugenio Ponce Lerou, hermano de Julio Ponce. Este dato hizo aumentar las críticas en redes sociales. Lorenzo Muñoz, abogado del grupo de aviadores y también piloto, conversó con el vespertino y explicó que se trataba de “un grupo de amigos que construyen sus propios aviones”.

Los empresarios compraban kits que ellos mismos armaban. “Los arreglan, los mantienen y tienen una normativa especial”, afirmó.

Muñoz -recurrente gestor de intereses en asuntos aeronáuticos con múltiples audiencias registradas por Ley de Lobby- aseguró que se había tratado de un aterrizaje por un desperfecto técnico y descartó que hayan hecho un picnic. “A uno de los aviones se le cortó una piola”, dijo. Lo cierto es que la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) declaró que no recibió ningún llamado de emergencia.

La Fiscalía, por su parte, recibió una denuncia para investigar un eventual delito ambiental. Pero, un informe de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) reveló una escasa protección legal al Desierto Florido y que la idea de una persecución penal en contra de los empresarios era imposible.

Casi 5 hectáreas afectadas

A pocos días de lo ocurrido, funcionarios de la Conaf; de la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medio Ambiente de la Policía de Investigaciones (Bidema); del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG); y de la Municipalidad de Vallenar; llegaron hasta el lugar donde aterrizaron las aeronaves. Allí utilizaron drones para determinar la zona afectada y evaluar los daños.

“Esta área en particular posee la cualidad de no estar a la vista de los visitantes que transitan por la Ruta 5 Norte, cualidad que le otorga un carácter de prístino, dado que el sector se mantiene inalterado, conocido solo por los habitantes del sector, científicos o por entidades que resguardar el patrocinio natural de la Región de Atacama”, detalló el informe. No era, en rigor, un lugar cualquiera.

Los funcionarios detallaron que entre las especies que se observaban en el lugar, se encontraban “Añañuca amarilla (Rhodophiala bagnoldii), Pata de Guanaco (Cisthanthe longiscapa), Malvilla (Cristaria sp), Coronilla del Fraile (Encelia canescens), Algarrobilla (Balsamocarpon brevifolium) con categoría de conservación Vulnerable, y Cacho de cabra (Skyntantus acutus), entre otras”. Todas flores características del Desierto Florido.

Pata de Guanaco, principalmente, es la especie que produce la tonalidad violeta sobre el desierto que las avionetas aplastaron.

En la fiscalización en terreno, los funcionarios compararon la zona con los registros de redes sociales. Allí detectaron las huellas que las avionetas dejaron. En total, los pilotos afectaron 4.61 hectáreas de flores en el desierto.

El aterrizaje, formación y posterior despegue de los aviones dejó una serie de marcas en las flores y la tierra del sector, con consecuencias para la vegetación y la fauna del lugar. “Utilizando un Sistema de Información Geográfico (SIG) fue posible delimitar el área de impacto directo, así como la gran cantidad de huellas, las cuales están directamente asociadas a la destrucción de la floración del sector”, explicó el informe.

Los funcionarios constataron la “muerte de los individuos por aplastamiento” y entregaron una cifra que permite dimensionar el daño: la suma de las huellas que dejaron las 13 avionetas, con tres marcas de ruedas por cada aeronave, “implicó una destrucción sobre la floración que bordea una longitud de al menos 23,7 km de recorrido”.

Con esa extensión, el rastro de los aviones sobre las flores superó la longitud completa de la Línea 1 del Metro de Santiago.

Sin investigación de Fiscalía

Al poco tiempo de que explotara la noticia del aterrizaje de las avionetas, se conocieron más detalles sobre quiénes conformaban el grupo de “los galácticos”. El nombre que llamó más la atención fue Eugenio Ponce Lerou, ex presidente del directorio de SQM y, desde 2018, presidente del directorio de Soquimich Comercial S.A. y hermano del exyerno del dictador Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou.

El Mercurio identificó también como parte del grupo al ex funcionario de la Fuerza Aérea Francisco Espinoza, así como a Albert Hanel, Eduardo Gisse y Alejandro Schilling. Además, apuntó a quienes serían los dueños de las aeronaves en 2017: Fernando Gilabert Dibar, Andrés Chahin, Roland Spaarwater, Albert Hanel Rossel, Patricio Vivanco, Hernán Alvarellos, Carlos Matus, Juan Campino y Gilberto Correa.

Aunque en algunos casos podría ser que no necesariamente fueran ellos quienes manejaban los aviones en ese momento.

En la época, distintas autoridades anunciaron denuncias al Ministerio Público por lo ocurrido. Una de quienes materializó una presentación formal fue la Municipalidad de Caldera, encabezada por la alcaldesa Brunilda González Anjel. En su denuncia, González incluyó detalles como que los pilotos realizaron un picnic en el sector, “acción que ha producido un enorme daño al ecosistema del lugar”.

La presentación del municipio no tuvo resultados. El Ministerio Público a fines de octubre del mismo año informó a la Justicia que no iniciaría una investigación por los daños que causaron las avionetas. Sus razones apuntaron al documento que elaboró la Conaf sobre los hechos, el que dio cuenta de una omisión legal que impidió iniciar una investigación penal.

En la fiscalización, los funcionarios de los distintos organismos estatales pudieron verificar daños, pero las flores aplastadas no estaban protegidas por ley. Las conclusiones del informe de la Conaf sostienen que “las especies afectadas y destruidas no se encuentran incluidas en el listado establecido por el DS68/2009 del Ministerio de Agricultura, que lista las especies autóctonas cuya corta es regulada por la mencionada Ley (N°20.283, sobre Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal)”.

El manto de flores violeta que las ruedas de los aviones aplastaron, y entremedio del cual los pilotos se sacaron fotografías, no estaba dentro de las especies listadas.

“A pesar de verificar la destrucción de un gran número de ejemplares de especies que constituyen el fenómeno natural Desierto Florido, la acción realizada por las avionetas no constituye una infracción a la Ley 20.283, por destrucción o descepado de Formaciones Xerofíticas, por lo cual la destrucción de la formación vegetal identificada no es de competencia de la Corporación”, agregó el documento.

Con ese informe -la Fiscalía Regional de Atacama explicó a El Desconcierto-, “desde el ámbito estrictamente penal, desde la Fiscalía se indicó que los hechos relatados en la denuncia no configuraron conducta ilícita que pudiera ser perseguida por este organismo no iniciándose investigación al respecto”.

La única posibilidad de sanción por el daño ambiental, sostuvo el informe de la Conaf, era recurrir a las ordenanzas municipales para aplicar una multa que podía fluctuar entre 1 y 5 UTM. Es decir, aproximadamente entre $46 mil y $230 mil, con el valor de la época. Una cifra menor para un empresario que puede costear su propia avioneta.

Incluso así, la Municipalidad de Vallenar informó a El Desconcierto que “no hay registro de que la administración municipal de ese entonces se haya pronunciado”. El municipio no especificó las razones, pero en la época algunas autoridades apuntaron a que el terreno en el que se causó el daño era privado, lo que limitaba la capacidad de acción para sancionar. Se trataría de una zona de propiedad del magnate brasileño Eike Batista, quien buscaba instalar el polémico proyecto termoeléctrico Castilla.

Al cierre del informe, la Conaf detalló que “las especies afectadas corresponden a Cistanthe longiscapa y Cristaria sp, cabe señalar que se constató la muerte de los individuos por aplastamiento, lo que se pudo identificar mediante la detección de huellas producidas por las ruedas de las aeronaves en el sector de Llanos del Lagarto de la comuna de Vallenar”.

La DGAC sí sancionó a los pilotos, pero por faltas a las normas aeronáuticas. La institución “realizó una investigación para determinar hechos y la responsabilidad infraccional en el aterrizaje de 13 aeronaves en un lugar no habilitado como aeródromo en el Desierto de Atacama, de cuyo resultado se resolvió sancionar con suspensión de dos meses los permisos aeronáuticos para operar ultralivianos a 12 pilotos”, afirmaron desde el organismo tras ser consultados.

En cuanto al piloto restante, detallaron que “la DGAC sancionó con 15 ingresos mínimos mensuales no remuneracionales (…). Dichas sanciones se encuentran firmes y ejecutoriadas”. Es decir, $2.612.490, con la conversión de ese año.

Parque Nacional Desierto Florido

En el Día del Medioambiente 2022, el 2 de octubre, el gobierno anunció la creación del Parque Nacional Desierto Florido. La iniciativa busca proteger más de 30 mil hectáreas en los sectores Llanos y Chañarcillo, aproximadamente a 30 km al sur de Copiapó y 85 km al norte de Vallenar.

Tenemos una deuda con la protección del Desierto Florido, pero en particular con la protección de Atacama”, dijo el Presidente Gabriel Boric. El mandatario y parte del gabinete llegaron ese domingo hasta las cercanías de Caldera, no muy lejos de la zona donde aterrizaron las avionetas.

Una semana antes del anuncio, un empresario minero atravesó un campo de añañucas amarillas con su camioneta. “Justo había una mancha de azulillos y le dije a mi señora ‘voy a parar a sacar una foto’. Nada más. Ahí seguí camino a mis pertenencias mineras”, se justificó en la prensa.

Nuevamente la imágenes se viralizaron, se anunciaron acciones legales y denuncias en la Fiscalía. Como dato, la Rhodophiala bagnoldii (añañuca amarilla) tampoco está en el listado del DS68/2009 del Ministerio de Agricultura.

De momento, el gobierno espera que el decreto de creación del Parque Nacional Desierto Florido esté publicado en el Diario Oficial el primer trimestre del 2023.

En paralelo -y según informó El Mercurio en su edición de ayer domingo- la Dirección General de Aeronáutica Civil iniciará un control de los vuelos y aterrizajes en el Desierto Florido, por lo que los pilotos de aeronaves, helicópteros y globos tripulados deberán presentar un plan de vuelo con anticipación y esperar la respuesta de la entidad. De acuerdo a la subsecretaria de Turismo, Verónica Kunze, esta nueva exigencia es “la manera que tenemos de cuidar un fenómeno tan especial para nuestro país”.

Fuete Eldesconcierto




9 visualizaciones0 comentarios